Cómo enseñar a un niño a pedir perdón

Métodos a seguir para aprender a pedir perdón

  1. No obligue a su hijo a pedir perdón cuando está “dominado por las emociones”

Si un niño está enojado o enfadado y empieza a gritar o a ser grosero no hace falta que se disculpe. Por supuesto, se puede levantar la voz y luego pedir perdón, pero lo cierto es que no deberíamos enseñar nada cuando esté presente la ira o de lo contrario perdería todo su valor. Después de todo, bajo el fuerte control de las emociones un niño no es capaz de reflexionar con seriedad sobre la situación ni de entender que se ha equivocado y lo más probable es que lo acepte solo como una obligación y una injusticia. Por lo tanto, en primer lugar debemos esperar un tiempo a que el niño se calme y después iniciar una conversación con él describiendo la situación desde los dos lados, de esa manera el niño verá exactamente en dónde se ha equivocado.

  1. Desmontar la situación y trabajar los errores

Los niños pequeños son mejores aprendiendo lecciones si se desmonta la situación y citamos ejemplos que les sean familiares. Por ejemplo, si vemos que el niño trata con indiferencia a alguien, a continuación podemos pedirle que se imagine que alguien fuera como él, o que recuerde alguna situación que haya vivido así con alguno de sus amigos, o sencillamente con una historia similar que haya ocurrido en uno de sus cuentos favoritos o dibujos animados. Entonces hay que  preguntarle cómo podemos actuar correctamente en esta situación, y lo que haría si viera que está ocurriendo algo así en su entorno. Esto le enseñará a analizar su comportamiento en el futuro para aprender a controlar sus emociones.

  1. Establecer un ejemplo personal

Por supuesto, todo esto no va a funcionar si no ve lo que estamos tratando de enseñarle. Los niños prestan más atención al comportamiento de los adultos que a sus palabras y si va a ver que sus padres nunca piden perdón y no reconocen sus errores, él no considerará necesario hacerlo. Como padres, por tanto, no podemos dejar de pedir perdón al niño cuando sea necesario, ya que de esa manera le ayudaremos a aprender las esenciales y valiosísimas habilidades sociales que requiere el hacernos dueños y responsables de nuestros propios errores.

Fuente: El bosque de Fantasia