La emotividad del momento se diluyó bajo la sorpresa y el fastidio: varios pasillos estaban literalmente tapados de agua después de las recientes lluvias que castigaron la ciudad y la postal era desoladora en muchos rincones del camposanto.
La escena se repitió en distintos sectores, pero donde el dolor del descuido pesó más fue cerca de las tumbas al ras del suelo, que directamente quedaron anegadas. En otros puntos, incluso los pasillos que rodean los nichos estaban saturados, obligando a caminar con botas o simplemente resignarse a mirar de lejos.Previous





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La causa del desastre parece obvia: falta de limpieza en los canales internos del predio y carencia de mantenimiento sistemático. «Acá nadie se acuerda hasta que pasan estas cosas, pero nosotros venimos seguido y siempre vemos cómo el agua se acumula cuando llueve», apuntó uno de los asistentes a la misa, mientras sorteaba charcos y barro con su familia.
El drama ambiental se transformó, para muchos, en el recordatorio de una deuda pendiente por parte de las autoridades con un lugar sagrado para la comunidad.
fuente: norte
