Se cayó la sesión por los trapitos: una ausencia oficialista frenó el debate en Resistencia

El Concejo Municipal no logró quorum para tratar el proyecto que busca prohibir la actividad de cuidacoches y limpiavidrios. Desde el CER, Ángel Sánchez cuestionó la iniciativa oficialista y reveló que una concejal de la UCR no acompañó el tratamiento.

La sesión del Concejo Municipal de Resistencia prevista para este martes terminó envuelta en tensión política luego de que se cayera por falta de quorum justo cuando debía debatirse uno de los temas más sensibles de las últimas la prohibición de trapitos, cuidacoches y limpiavidrios en la ciudad.

La ausencia de la concejal oficialista Miriam Jara impidió alcanzar el número necesario para sesionar y dejó en suspenso el tratamiento de la ordenanza impulsada por el bloque de la UCR. Libertad reconstruyó con fuentes consultadas, que la edil llegó unos minutos tardes ante una situación vinculada a su salud. 

«Hoy faltó una concejal oficialista y por eso cayó la sesión», afirmó el concejal Ángel Sánchez, del CER, en diálogo con Radio Libertad.

«Quieren prohibir antes de discutir»  Sánchez cuestionó el enfoque del oficialismo y aseguró que existen otros proyectos alternativos que nunca fueron debatidos. «En abril de 2025 presenté una propuesta para regular esta actividad mediante un registro municipal de cuidadores y trapitos. La idea era identificarlos con credenciales, sin que eso implique cobrar una tarifa obligatoria», explicó.

Según detalló, el proyecto nunca fue tratado y tampoco obtuvo respuesta del Ejecutivo municipal pese a que el Concejo había solicitado informes hace más de un año.

El edil sostuvo además que el Frente Chaqueño también presentó una iniciativa similar y que, finalmente, el oficialismo avanzó directamente con un proyecto de prohibición total. «Cuando el Estado no puede regular algo, lo primero que se le ocurre es prohibir», cuestionó.

La oposición escuchó a los trapitos afuera del recinto  Mientras el oficialismo intentaba avanzar con la sesión, un grupo de cuidacoches y trabajadores informales se concentró frente al edificio del Concejo para manifestar su preocupación.

Sánchez aseguró que los concejales opositores permanecieron afuera dialogando con ellos al momento en que debía comenzar la sesión. «Hoy estábamos todos los concejales de la oposición escuchando la inquietud de esta gente, que decía: ‘Hoy no sé qué voy a llevar a mi casa’», relató y agregó: «Un día que no trabajan es un día que no llevan un mango a la casa».

«No se puede meter a todos en la misma bolsa»  Durante la entrevista, el concejal del CER rechazó que se criminalice a todos los trapitos por hechos aislados de violencia. «Nosotros no estamos a favor de los violentos. Los violentos tienen que estar presos. Pero no podés meter a todos en la misma bolsa», afirmó.

Incluso sostuvo que muchos vecinos mantienen una buena relación con cuidacoches de distintas cuadras.

«Ingresaron pedidos de vecinos para que algunos trapitos permanezcan en sus sectores porque ayudan a personas mayores, cuidan la cuadra o alertan ante situaciones extrañas», señaló.

El contrapunto con el oficialismo  La caída de la sesión profundizó el enfrentamiento político alrededor del proyecto impulsado por la UCR.

Horas antes, el concejal oficialista Javier Dumrauf había defendido la prohibición y lanzó fuertes declaraciones contra quienes consideran a los trapitos como trabajadores informales. «No queremos romantizar la indigencia», sostuvo.

Además, cuestionó a sectores sociales y mediáticos que, según dijo, presentan esta situación como una forma legítima de trabajo.

Para Sánchez, en cambio, el debate se está abordando desde una mirada estigmatizante. «Parece que algunos quieren esconder a los pobres debajo de la alfombra porque se viene la Bienal», disparó.

«Prohibir no resuelve nada»  El edil insistió en que avanzar únicamente con una prohibición no solucionará el problema social de fondo. «Si vos prohibís, mañana vienen 300 personas diciendo que eran trapitos. ¿Cómo verificás eso si nunca hiciste un censo ni un registro?», planteó.

También advirtió sobre el riesgo de ampliar el criterio hacia otras actividades informales. «¿Después van a prohibir al que corta pasto? ¿Al que vende verduras? ¿A los serenos de barrio?», cuestionó.

Según explicó, la salida debería surgir de una discusión conjunta entre todos los sectores políticos y sociales. «La solución es sentarse a discutir los tres proyectos y encontrar una regulación. Pero si tu única postura es prohibir, no hay nada que discutir», concluyó.

Fuente: libertaddigital

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