Estados Unidos pidió a Argentina y Reino Unido bajar la tensión por Malvinas

Estados Unidos pidió a la Argentina y al Reino Unido reducir la tensión por la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, en medio del nuevo conflicto generado por las actividades petroleras en la zona.

El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, fue consultado sobre qué posición tomaría Washington ante un eventual nuevo enfrentamiento armado en el Atlántico Sur.

El funcionario evitó anticipar si Estados Unidos respaldaría militarmente al Reino Unido y señaló que cualquier decisión de ese tipo corresponde al presidente Donald Trump.

“Es una decisión del comandante en jefe”, afirmó Waltz. Luego remarcó que, antes de llegar a una situación de ese nivel, Estados Unidos buscaría “desescalar” el conflicto.

El diplomático también destacó los vínculos de Washington con ambos países. Definió a la Argentina como una “gran amiga” de Estados Unidos y, al mismo tiempo, resaltó la histórica relación entre su país y el Reino Unido.

El conflicto por el petróleo

La tensión volvió a crecer por el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y desarrollado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.

El Gobierno argentino sostiene que las actividades hidrocarburíferas en la zona no cuentan con autorización argentina y avanzó con medidas administrativas y judiciales contra empresas vinculadas al proyecto.

Además, el presidente Javier Milei instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Gobierno a iniciar un procedimiento de arbitraje internacional para cuestionar la explotación de hidrocarburos en los espacios marítimos reclamados por la Argentina.

Navitas posee el 65% del proyecto y Rockhopper el 35%. Las empresas sostienen que cuentan con licencias otorgadas por las autoridades de las islas y con respaldo del Gobierno británico. La primera producción de petróleo está prevista para 2028.

Las posiciones de Argentina y Reino Unido

La Argentina sostiene que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes forman parte de su territorio y reclama una solución mediante negociaciones.

El Reino Unido administra actualmente las islas y sostiene que sus habitantes tienen derecho a la autodeterminación.

En este contexto, las declaraciones de Waltz reflejan la intención de Washington de evitar una escalada entre ambos países, aunque el funcionario no anunció ningún cambio formal en la posición estadounidense ni anticipó qué decisión tomaría Trump ante un eventual conflicto.

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